Se eligió el tercer domingo de marzo como fecha del evento, lo que fue un primer error de una serie de ellos: demasiadas medias maratones en la Comunidad de Madrid en ese mismo mes (Coslada, Fuenlabrada, y sobre todo, Madrid). Eso sí, tuvimos el lujo de contar como padrino en la presentación de la carrera al mejor atleta español de todos los tiempos: Fermín Cacho
La publicidad en todos los medios de comunicación fue enorme, lo que junto a la buena aceptación que parecía tener la carrera en todos los foros, hizo que cometiéramos un segundo error: crear un cupo de corredores demasiado alto, mil quinientos, cuando no éramos aún lo suficientemente conocidos. Mil quinientos trofeos, mil quinientas camisetas, mil quinientas gorras… cuando el número de inscritos el día de la prueba fue de 470 atletas. Ruina total, eso sí, sólo económica, ya que a pesar de que la meteorología no nos acompañó (la fuerte lluvia y el viento fueron la tónica) se consiguieron grandes marcas y los comentarios en los foros de atletismo fueron muy positivos.
En la segunda edición no se cambió la fecha de la prueba pero sí su recorrido, gracias a lo cual comenzó a fraguarse el éxito que conseguiría en las siguientes ediciones, ya que éste (que es el actual) está considerado el más rápido de España en media maratón. Incluso una revista europea especializada en atletismo, publicaba que los cincuenta primeros atletas de la Media de Getafe son más rápidos que los cincuenta primeros de medias tan prestigiosas como las de Rótterdam o Berlín.

En ésta segunda edición doblamos la participación, siendo 875 los corredores que entraron en meta, lo que nos convertía a este respecto, y en tan sólo dos ediciones, en la segunda media más importante de Madrid, además, ese año la media se convirtió por petición de la Federación de Atletismo de Madrid, en campeonato provincial de la distancia.
Aunque el viento volvió a ser protagonista en esta ocasión, se consiguieron nuevamente grandes marcas.
En lo económico, y al carecer prácticamente de sponsor, la carrera continuó siendo deficitaria, aunque algo menos que en su edición anterior.
Fue en su III edición cuando se cambió de mes la media (último fin de semana de enero) para no coincidir con el resto de las celebradas en la Comunidad de Madrid y así no perjudicarlas, ya que en la edición anterior la coincidencia de fechas provocó que la participación de la media de Coslada (la más antigua de Madrid) se viera mermada a tan solo 200 corredores.
El cupo de dorsales en esta tercera edición fue de 1200, los cuales se agotaron en tan solo quince días.
La Media Maratón de Getafe, en tan sólo tres ediciones, se empezaba a convertir en una clásica del Calendario Nacional de Ruta.